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Los niños y niñas: los olvidados de Davos

La participación de los niños y las niñas es un componente imprescindible de nuestra metodología y nuestros proyectos. La participación de los niños y las niñas tiene un significado cada vez más importante cuando nos damos cuenta de los retos que los adultos les estamos dejando. 

La participación de los niños y las niñas es un componente imprescindible de nuestra metodología y nuestros proyectos. La participación de los niños y las niñas tiene un significado cada vez más importante cuando nos damos cuenta de los retos que los adultos les estamos dejando. 

Por ejemplo, no se debería entender una lucha eficaz por la preservación del planeta y contra el cambio climático o un cambio de hábitos duradero para reducir la obesidad y el sedentarismo sin contar con la participación auténtica de los niños. Es aquí donde empieza el problema. Cada uno entiende la participación a su manera. La participación "auténtica" queda mermada por las restricciones que imponen los adultos para limitar sus efectos. 

Roger Hart, que inspira gran parte de nuestro trabajo desde hace años, denuncia en su libro La participación de los niños en el desarrollo sostenible la manipulación o la actuación simbólica que suele caracterizar la participación infantil en muchos temas esenciales para el futuro. Lejos de prestar apoyo a la implicación de los niños hasta el máximo de su capacidad y deseo, los adultos la suelen limitar  o, incluso peor, instrumentalizar.

Cuando descubrimos  publicaciones ilustradas con dibujos de niños, nos olvidamos de comprobar si ellos han participado en su selección o en el proceso de publicación. Dibujos sacados de su contexto pueden ser usados por adultos para argumentar de manera inexacta sobre las opiniones de los niños. Otro ejemplo conocido sería el cartel contra la deforestación o violencia de género que se cuelga del cuello de un niño pequeño para que desfile en una manifestación, sin haber hecho antes ningún intento para que comprenda la cuestión de acuerdo con su capacidad.  A veces los adultos llegarán a negar haber participado en proyectos con niños para que su impacto sea más fuerte. El adulto a la sombra mira cómo los niños se deben apropiar de contenidos que no han creado.  Todos hemos visto a niños y niñas vestidos de camisetas promoviendo una causa, pero no tenemos idea de cómo se han implicado esos niños en la organización del acto. Hemos visto en televisión niños guapos y elocuentes—seleccionados por adultos—participar en debates en nombre de una escuela, pero no sabemos si han tenido la oportunidad previa de consultar con sus iguales a quiénes supuestamente representan.

Manipulación, decoración, actuación simbólica: estas tres maneras de proceder con niños representan niveles inaceptables de participación infantil.  Roger Hart utiliza una escalera como metáfora para ilustrar los grados de participación que los niños tienen cuando trabajan en proyectos. Según él, todos los niños deben poder operar en algunos de los peldaños superiores de la escalera según su capacidad e interés sin que podamos presuponer que el nivel más alto es siempre el más deseable.

En P.A.U. Education incluimos aquella escalera en nuestro proceso de diseño de proyectos. Winnie Byanyima, directora de Oxfam, escribió en la víspera de la cumbre de Damos: podemos hacerlo mucho mejor. Tenemos el talento, la tecnología y la imaginación para construir un mundo mejor y una economía mucho más humana que antepone los intereses de la mayoría.

Nuestra convicción es que un mundo mejor debe estar también a cargo de los niños y las niñas desde ya y que nada se podrá lograr sin un compromiso firme a favor de la participación de niños y niñas en los peldaños más altos de la escalera.

DESARROLLO SOSTENIBLE PARTICIPACIÓN educación en valores